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10 mitos de la Radioterapia

10 mitos de la Radioterapia

10 MITOS DE LA RADIOTERAPIA

La radioterapia es una de las tres opciones para el tratamiento de tumores, junto con la cirugía y la quimioterapia. Sin embargo, de todos ellos, es del que se tiene menor conocimiento. Por esto mismo o por los mitos que lo rodean puede generar miedo o desconfianza en el paciente y causar su rechazo.

Aunque los primeros tratamientos de radioterapia con fines médicos se realizaron a principio del siglo XX, al igual que ha sucedido en otras tecnologías, como los ordenadores o como con otras disciplinas como por ejemplo, las operaciones en oftalmología, también se ha producido un gran avance tecnológico en los aceleradores lineales de radioterapia, convirtiéndose en un tratamiento totalmente seguro en la actualidad.

Según el tipo de tumor, el esquema de tratamiento puede ser diferente. En algunos casos, la radioterapia se administra con fines curativos, consiguiendo resultados similares a la cirugía, pero sin ser invasiva. Otras veces se administra previamente a cirugía para reducir el tumor, tras la cirugía, o para disminuir el riesgo de que el tumor reaparezca. Y, en otros casos, cuando la cirugía no es la mejor opción, se puede combinar con otros tratamientos como la quimioterapia.

En comparación con otros tratamientos, puede que la radioterapia sea más difícil de entender. Es por ello, que solo un médico especialista puede dar una buena explicación al respecto. Aquí puedes conocer a nuestro Equipo Médico, que estudia la situación de cada paciente para explicarle cuál es el tratamiento más indicado para su caso y cómo funciona la radioterapia.

Creemos que informar al paciente sobre la radioterapia es de gran importancia para ayudar a reducir la ansiedad que pueda provocarle y por ello, colaboramos para eliminar los mitos más frecuentes acerca de este tratamiento.

Algunos de estos mitos se enumeran a continuación:

  • Mito 1 – La radioterapia quema: no, la radioterapia no quema. La elevada precisión de los aceleradores, como el TrueBeamTM STx powered by Novalis® que tenemos en el IMOMA, permite minimizar la radiación recibida por los tejidos que rodean al tumor mientras administramos el tratamiento con gran precisión. En algunos casos, sí que se puede provocar cierto enrojecimiento o picor, pero nuestro equipo de enfermería hará todo lo posible por evitar cualquier efecto adverso al tratamiento y, al primer signo lo comentaría con su oncólogo y se pondría el remedio necesario.

 

  • Mito 2 – El paciente emitirá radiación y tendrá que aislarse: en los tratamientos de radioterapia externa, como los que realizamos en el IMOMA, el paciente no porta ninguna fuente radiactiva y por tanto no la emitirá en ningún momento. La dosis de radiación afecta a los tejidos únicamente el instante en el que se proyecta el haz, y termina cuando se apaga acelerador por lo que al concluir la sesión la radiación desaparece por completo. Por ello, en términos generales, con tratamientos de radioterapia externa la calidad de vida del paciente no se ve muy afectada por lo que puede mantener su vida personal y profesional.

 

  • Mito 3 – Duele: la radiación incidiendo sobre el cuerpo no duele, pero el efecto que posteriormente tendrá sobre el tejido dependerá del tratamiento y de la zona a tratar pudiendo ser más o menos doloroso, por lo que en algunos casos se requerirán analgésicos, o nada doloroso. En cualquier caso, para recibir el tratamiento no se necesita anestesia ni ingreso hospitalario, lo cual es otra de las ventajas de la radioterapia.  En el IMOMA disponemos de la última tecnología disponible que nos permite administrar la radiación con una rapidez sin precedentes, con la consiguiente comodidad y seguridad para el paciente.

 

  • Mito 4 – Hay que distanciarse de fuentes de calor si se está en tratamiento: no hay ningún riesgo asociado a que el paciente se acerque a estufas, microondas, ordenadores, etc. La única recomendación al respecto es evitar el sol directo en la zona de radiación.

 

  • Mito 5 – Afectará a otras partes del cuerpo: los aceleradores lineales de nueva generación incorporan sistemas de imagen, que permite al servicio de radiofísica planificar e impartir el tratamiento controlando con gran precisión la posición y forma del tumor en el cuerpo del paciente. Lo que se consigue, es adaptar el haz de radiación y delimitar la zona donde va a aplicarse sin afectar otras zonas en cada una de las sesiones.En el caso de que la radiación actúe directamente sobre las gónadas sí que puede causar esterilidad debido a que son áreas extremadamente sensibles a la radiación. Es importante para pacientes en edad reproductiva, especialmente si desean tener descendencia. El paciente deberá entonces comentarle al oncólogo en la primera visita su deseo de tener descendencia para que le derive al especialista en reproducción.

 

 

En esta imagen se puede ver como se delimita el tumor cerebral en rojo a la vez que se marcan las zonas a proteger (en este caso, el hipocampo) en amarillo/gris.
  • Mito 6 – Pérdida generalizada de cabello: es una confusión bastante común entre radio y quimioterapia. La quimioterapia es un tratamiento sistémico, es decir, afecta a todo el cuerpo, por lo que es probable que se caiga el cabello durante este tratamiento. Por el contrario, la radioterapia es local, dirigida directamente al área donde se encuentra tumor y, la energía que recibe la dermis normalmente es una dosis inferior a la que reciben los tejidos internos. Esto, en muchos casos, evita la caída del cabello y, en otros, puede ser reversible.

 

  • Mito 7 – Náuseas y vómitos: puesto que es un tratamiento local no suele producir grandes efectos secundarios, aunque si se estiman estos síntomas en tratamientos abdominales y cerebrales. El paciente también puede sentir cierto malestar, debido a la ansiedad o por medicamentos que puedan causar estos síntomas y cansancio en diferente grado según vaya avanzando el número de sesiones.

 

  • Mito 8 – La radioterapia siempre es igual: No, existen diferentes técnicas en radioterapia externa y, dependiendo del tipo de tumor y el objetivo se puede emplear una técnica u otra. Y además, para cada paciente se diseña un tratamiento específico y adaptado a su caso en particular.

 

  • Mito 9 – Interrupción del tratamiento: el acelerador debe calibrarse y someterse a controles diarios para asegurar un tratamiento óptimo, lo que obliga a retrasar el tratamiento radioterápico. Sin embargo, el IMOMA ha sido pionero en tratamientos de alta precisión y rapidez en nuestro país ya que conseguimos realizar exhaustivos controles de seguridad sin detener el acelerador ni cesar el tratamiento.

 

  • Mito 10 – Puedo sufrir claustrofobia: Nuestro acelerador lineal el TrueBeamTM STx powered by Novalis® es abierto y gira alrededor del paciente, por lo que la sensación de estar en un “tubo” cerrado no existe. Y, aunque el equipo y la sala donde se realiza el tratamiento en ocasiones pueda impresionar, por otro lado, las sesiones son bastante cortas lo cual es otro punto fuerte de la radioterapia actual.

 

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